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Today: May 20, 2012
Leyendas
Leyenda de la Coca
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Cuando el imperio incaico fue sometido al yugo español, las ciudades fueron destruidas, los cultivos abandonados, la viruela y oras enfermedades atacaron a los indígenas…. Sus tiempos de vida armoniosa habían terminado y la opresión, el látigo y la exigencia en el trabajo, hasta el extremo máximo del agotamiento, eran cosa de todos los días.

 Los indígenas cansados oraban a sus dioses pidiendo ayuda, pero parecía que sus dioses se habían olvidado de ellos…..

Un yatiri de nombre Kjana – Chuyma, pidió un día al Dios Sol que le conceda algo con qué resistir la esclavitud angustiosa a la que estaban sometidos. Así el Dios les respondió diciendo:

“Mira entorno tuyo. ¿Ves esas pequeñas plantitas de hojas verdes y ovaladas? Las he hecho brotar por ti y para tus hermanos. Ellas realizarán el milagro de adormecer penas y sostener fatigas. Serán el talismán inapreciable para los días amargos. Di a tus hermanos que sin herir los tallos arranquen las hojas y, después de secarlas, las mastiquen. El jugo de esas plantas será el mejor narcótico para la inmensa pena de sus almas”

En las duras fatigas que os impongan el despotismo de vuestros amos, mascad esas hojas y tendréis nuevas fuerzas para el trabajo. En los desamparados e interminables viajes a que obligue el blanco, mascad esas hojas y el camino os hará breve y pasajero.

En el fondo de las minas donde os entierre la inhumana ambición de los que vienen a robar el tesoro de nuestras montañas, cuando os halléis bajo la amenaza de las rocas prontas a desplomarse sobre vosotros, el jugo de esas hojas os ayudará a soportar esa vida de oscuridad y de terror.

En los momentos en que vuestro espíritu melancólico quiera fingir a un poco de alegría, esas hojas adormecerán vuestra pena y os darán la ilusión de creeros felices. Cuando queráis escudriñar algo de vuestro destino, un puñado de hojas lanzado al viento os dirá el secreto que anheláis conocer.

Y cuando el blanco quiera hacer lo mismo y se atreva utilizar como vosotros esas hojas, le sucederá lo contrario. Su jugo, que para vosotros será la fuerza y la vida, para vuestros amos será un vicio repugnante y degenerador: mientras para vosotros los indios, será un alimento casi espiritual, a ellos les causará la idiotez y la locura.

Hijos míos, no olvidéis todo cuanto os digo. Cultivad esta planta. Es la preciosa herencia que os dejo. Cuidad que no se extinga y conservadla y propagadla entre los vuestros con veneración y amor.

Tales cosas les dijo el viejo Kjana – Chuyma, dobló su cabeza sobre el pecho se quedó sin vida.

(Basada en LEYENDAS DE MI TIERRA de Antonio Diaz Villamil. Editorial América srl, La Paz )